Un primer mensaje que invita a conversar
Empezar con curiosidad y dejar libertad para responder.
Referirse a algo concreto
Lee lo que la persona ha elegido compartir. Puedes preguntar por un libro, una canción o un interés de su perfil. Una pregunta breve y abierta suele dar más espacio que un discurso sobre lo que imaginas de ella. Evita suposiciones sobre su personalidad, disponibilidad o situación sentimental basadas en su origen.
Aceptar cualquier respuesta
Nadie está obligado a contestar o a explicar una negativa. El silencio no invita a insistir desde otras cuentas. Si la conversación no continúa, respeta la decisión. La atención recibida no crea una deuda y una respuesta amable no equivale a interés romántico. Conocer gente también requiere aceptar ritmos distintos.
Avanzar de común acuerdo
Antes de proponer una llamada, cambiar de plataforma o compartir fotografías, pregunta si a la otra persona le apetece. No conviertas esos pasos en una prueba de confianza. Es válido reservar información y necesitar más tiempo. La comunicación resulta más cómoda cuando ambas partes pueden elegir cómo participar.
